Joe Romano había amasado una fortuna en operaciones de bolsa y su tremendo atractivo hacía que las mujeres cayeran rendidas a sus pies. Sin embargo, tenía que complacer a su abuela y encontrar una buena chica italiana para casarse… Joe adoraba a su abuela y, de mala gana, aceptó la cocinera que ella le ofrecía como regalo de cumpleaños, una hermosa rubia llamada Lucinda Barry, que provenía de u…





