Aunque la idea de hacerse pasar por la prometida de un hombre que la intimidaba tanto le parecía una locura, Harper no tenía elección. Se veía abocada a cumplir el trato al que su hermana, que se había dado a la fuga, había llegado con el rico empresario Vieri Romano.
Pronto, sin embargo, se encontraría a merced del deseo que parecían sentir el uno por el otro. La consumación de sus votos matrimon…





