¿Lograría él que ella dejara de correr?
Sally no se detenía ni un momento. La dueña del rancho Doble D estaba muy ocupada manteniendo el equilibrio entre su salud, su hogar y sus caballos. Y, aunque afrontaba cada desafío con la cabeza alta y un insuperable buen humor, podía llegar a sentirse muy sola. Entonces apareció Hank entonando su misma melodía.
Hank no pudo evitar reparar en la irresisti…





